No me resigno a simplemente elevar reiteraciones o felicitaciones a la junventud en ocasión de la celebración del orquestado día nacional de la juventud. Aprovechar tal ocasión me lleva a una serie de refleixiones sobre el rol de la juventud en una sociedad como la nuestra, donde prima el egocentrismo, la avaricia y la sin razón, en una sociedad secuestrada por una clase política que cada vez lacera mas las condiciones de vida del ciudadano común y solo se centra en sus afanes de imposición.

